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Cuando el ajedrez es explicado a las jóvenes promesas con la experiencia y técnica de un gran maestro como Miguel Illescas es cuando verdaderamente alcanza su verdadera dimensión de cara a la tecnificación de esos jóvenes talentos que, en el caso leonés, ya tienen una categoría avalada por los máximos títulos nacionales e internacionales. |
La tarde de ayer en el club de prensa del Diario de León fue propicia para esta docena de aspirantes a maestro al poder contar con los siempre gratificantes consejos de un docente que, además de su probada categoría como jugador, siete veces campeón de España y entrenador del ex campeón mundial Vladimir Kramnik, ostenta la máxima categoría de la FIDE, lo que le otorga un añadido incuestionable a su labor como profesor de la máxima solvencia.
Illescas supo mantener en todo momento la atención de los doce jóvenes con un verbo ameno, claro, directo y cercano, algo muy de agradecer en clases magistrales de estas características en las que algunas veces el conferenciante prefiere mostrar más sus profundos conocimientos de esta o aquella línea de juego que hacerlo de una manera inteligente y comprensiva. Con Illescas esto no sucede. Él conoce muy bien a sus oyentes y sabe que el ajedrez no sólo se aprende en los libros y en Internet, sino que el razonamiento planificado, la visión totalizadora del tablero y la planificación de una secuencia de jugadas para llegar a un medio juego ventajoso, no lo enseñan los libros, lo da la experiencia, el estudio y el conocer a la perfección posiciones concretas de partidas jugadas por otros y que han sido mejoradas por sus colegas en la practica magistral de los torneos.
Por eso ayer el club de prensa del Diario de León adquirió otra dimensión mucho más cercana al aficionado o al experto, sencillamente porque quien estaba delante de esos alumnos era un comunicador y un docente excepcional. Las ideas plasmadas por Illescas ante el tablero mural fueron disipando las dudas de los talentosos adolescentes que veían como las dificultades de dos de las defensas más empleadas en la moderna practica de torneos, la Defensa Eslava y Semieslava, eran pan comido cuando pasaban por el tamiz de la valoración de un gran maestro. De esta suerte, lo que podría haber sido una clase magistral más de alto ajedrez se convirtió gracias a las ideas y preguntas de los allí presentes en un manual de teoría aplicada para jóvenes talentos, algo inapreciable en esta época tan tecnificada que lo más importante es ganar, no participar. Un lujo de clase y un tanto más para la organización del Magistral.
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